Emplazamiento.

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Con grandes vistas sobre la sierra de Orúa, en un territorio con amplias explotaciones auríferas romanas, al pie del castro de Pena Palomba, y enclavada en la zona de protección del Oso Pardo y en el también paisaje protegido de las sierras de Valledor y Carondio, conforman un auténtico valle del silencio, que trata de mostrar todo lo que esconde.

Visitar el conjunto, formado por diversas edificaciones: La Torre, con cuatro siglos, que es sucesora de otra medieval anterior, la casa del Cirujano, la capilla, la panera... y un poco más alejado, en el regato, el molino harinero y los cortinos, en un pueblo encantador, que conserva con primor diversos elementos etnográficos públicos, supone dar un paseo por el tiempo. Disfrutar de un lugar que mima la calidad de la autenticidad, a la vez que se conocen los usos antiguos, mantenidos hasta nuestros días.

Todo ello en un territorio insólito, la Terra del Valledor/Tierra del Valledor (=Valle del Oro), tierra de cazadores y buena pesca, con entidad cultural y humana propias. Donde se mezclan la realidad con la fantasía, y sentados en el escaño, en torno a la lareira, se cuentan sucedidos del Rebeyeco y la Pasinza; del oso Martín, que rompió sus cadenas en busca de la libertad, o de la olla que, con 800 piezas de oro, ocultó Juan Alonso Valledor y Navia, fundador del vínculo y Señor de mas de setenta vasallos, en el concejo de Ibias.

Era su merced Juan Alonso Valledor y Navia, personaje destacado de su tiempo, clérigo, cura de San Martín del Valledor y arcipreste del Honor de Grandas, que al morir deja una fortuna valorada en 50.000 ducados, en hacienda dispersas por el occidente asturiano: Allande, Ibias, Grandas, Salime, San Martín de Oscos, y provincia de Lugo. Solamente en el partido de Tras la Sierra, del concejo allandés, en el apeo y pesquisa de bienes, de 1617, se relacionan como suyas 1.291 cabezas de ganado menor, 268 de ganado mayor, dadas en aparcería, 23 cortines/ colmenares, 47 hórreos, 52 casas, 7 molinos, 2 bodegas, e infinidad de censos que le rentaban 2.000 ducados, colocados a 14 el millar (7,14 %) y 20 el millar (5%). Fortuna que, con el transcurso del tiempo, había de ser la basa patrimonial de la casa de Mon, en san Martín de Oscos, su sucesora.